A veces pienso que en algún lugar del mundo está mi alma gemela y otras, que me gustaría saber en qué parte específicamente se encuentra para ir a buscarla. Pero la cuestión no es tan simple. Últimamente me he convertido en una persona muy envidiosa, pero cómo no serlo si por todas partes están esas parejitas de novios felices tomadas de la mano, riéndose o besándose, que me resultan tan ridículas como el hecho de que digan que se aman a la semana de conocerse. Pero tengo que aceptar que los envidio a pesar de las ganas de vomitar que me causan porque mientras ellos disfrutan el aroma del amor a mi todo me huele a soledad. Tal vez estoy pasando por uno de esos momentos en los que veo el vaso medio vacío. Así que mientras consigo un mapa con la ubicación del príncipe azul, seguiré soportando las náuseas con mucho optimismo. Y espero contar con suerte para, finalmente, poder respirar otros aires junto a alguien especial, alguien que me permita escribirle poemas, a pesar de lo cursi y pasado de moda que resulten.
Mostrando entradas con la etiqueta #foreveralone. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #foreveralone. Mostrar todas las entradas
domingo, 8 de enero de 2012
miércoles, 4 de enero de 2012
Como si fuera la primera vez
Suena tan estúpido decir que puedes llegar a querer a alguien sin ni siquiera conocerlo y todavía más absurdo concebir esa idea del tan tratado y al mismo tiempo novedoso "amor a primera vista". Debo aclarar antes que todo que no hablo de ese amor considerado como atracción. Hablo de deseo: un deseo puro, inocente y sin malicia que solo pueden llegar a entender aquellos que alguna vez siendo niños sintieron que estaban enamorados aún sin haber comprendido en su totalidad el significado de tal expresión. Un deseo que nada tiene que ver con ilusiones, ni esperanzas, ni sentimientos relacionados a hechos platónicos. El deseo de mirar a esa persona cada día como si fuera la primera vez, y sentir esos nervios inminentes e incontrolables, esa presión en el estómago al punto que te causa dolor, ese escalofrío que recorre todo el cuerpo, esa sensación de que no hay suficiente aire por respirar.... mientras esa persona, probablemente, nada sienta porque no se ha percatado que estas ahí, en el mismo lugar de siempre, esperando una señal que compruebe tu existencia en su mundo. Justamente es ese deseo del cual pretendo escribir, el de ver a ese alguien sonreír y creer que el mundo en verdad tiene sentido. He comprobado que sí se puede llegar a querer a un desconocido y como si no fuera suficiente con llegar a quererlo debo confesar que también me he enamorado de uno. A pesar de que no era más que un extraño para mí, sentía que necesitaba reducir esa infinita distancia que nos separaba, quería cruzar esa frontera que dividía nuestros intereses y satisfacer la necesidad de saber si la persona que estaba a su lado en aquel momento le hacía feliz para yo también finalmente haberme resignado a serlo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)